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By Javier Moro

El 30 de noviembre de 1803, una corbeta zarpa del puerto de l. a. Coruña entre vítores y aplausos. En su interior viajan veintidós niños huérfanos cuya misión consiste en llevar l. a. recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de Ultramar. Los acompaña Isabel Zendal, encargada de cuidarlos. Los héroes de esta descabellada expedición, dirigida por el médico Francisco Xavier Balmis y su ayudante Josep Salvany, sobrevivirán a temporales y naufragios, se enfrentarán a l. a. oposición del clero, a l. a. corrupción de los oficiales y a l. a. codicia de quienes buscan lucrarse a costa de los desamparados. Si al ultimate esta aventura se convirtió en l. a. mayor proeza humanitaria de l. a. Historia, se debió no sólo al coraje de aquellos niños que se vieron abocados a salvar las vidas de tantísima gente, sino también al arrojo de los dos directores, hombres sin miedo que se disputaron el amor de los angeles única mujer a bordo. A raíz del descubrimiento de los angeles identidad de Isabel Zendal, Javier Moro, autor de Pasión india y El imperio eres tú, reconstruye una prodigiosa epopeya de l. a. mano de un personaje femenino inolvidable. Los protagonistas de A flor de piel, desgarrados entre l. a. pasión de salvar al mundo y l. a. necesidad de salvarse a sí mismos, son como luces en el horizonte oscuro del ultimate de una época. 

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El argumento crucial de los detractores period el que había apuntado don Jerónimo. Les parecía inmoral y sacrílego infectar a gente sana con el fluido repugnante y sucio de un animal. En Inglaterra, un médico se atrevió a decir en público: —¡Os aseguro que l. a. vacunación hará que al vacunado le crezcan cuernos bovinos en l. a. frente! �No se pueden desafiar las leyes de l. a. naturaleza, que son también las leyes de Dios, sin pagar un alto precio! Que l. a. frontera entre especies se viese amenazada produjo tanto pánico que al principio el papa prohibió ensayos con los angeles vacuna en los Estados Pontificios. Pero los resultados hablaban por sí solos: l. a. vacuna period un procedimiento tan fácil, inocuo y eficaz que el mundo médico y científico europeo se adhirió con entusiasmo a su práctica. Desde Estados Unidos, el presidente Thomas Jefferson envió una carta de enhorabuena a Jenner. En Francia, Napoleón ordenó vacunar a sus tropas, y en Rusia, los angeles emperatriz mandó que el primer niño vacunado fuese llamado Vaccinoff y disfrutase de una renta vitalicia a cuenta del gobierno imperial. Don Jerónimo, que period ilustrado y tenía una fe ciega en el health practitioner Posse, convenció a los patronos para instaurar una sala de vacunación en el sanatorium de l. a. Caridad. Se había dado un paso de gigante en l. a. comprensión de los angeles inmunización y Posse no descansó hasta verse empapado de todo lo que sabía de cierto sobre sus buenos efectos. El primer problema al que se enfrentaba period conseguir virus vacuno. los angeles viruela de las vacas period una enfermedad que sólo se daba en ganado del norte de Europa, por eso fracasaron los intentos de conseguirlo en España. Posse escribió al health care provider Piguillem, pionero de los angeles vacuna en Cataluña, solicitando que le remitiese hilas que habían sido impregnadas con pústulas de vacas enfermas de viruela. Unos días más tarde, mientras preparaba l. a. sala de vacunaciones en el clinic de los angeles Caridad, se encontró con Isabel, siempre muy atareada. —Esta vez no hay riesgo alguno —le dijo después de explicarle el nuevo procedimiento—. Para que veas l. a. confianza que tengo, el primero al que voy a vacunar es los angeles criatura que más quiero, mi nieto de cinco meses. Pero quiero vacunar a tu hijo también. Serán los primeros en toda Galicia. —Pero �está usted seguro de que no se me va a poner malito, como los hijos de don Jerónimo? —Seguro. Esto no tiene nada que ver con lo que hicimos entonces. Piensa que quedará librado de los angeles viruela para siempre. Isabel sentía cierto resquemor, pero no se vio con fuerzas para negarse. Ya no tenía excusas como cuando le propusieron variolizarse estando embarazada. De modo que el sixteen de agosto del año 1800, el surgeon Posse efectuó las primeras vacunaciones en Galicia en los angeles personality de su nieto y del pequeño Benito, que tenía siete años, en el health facility de los angeles Caridad, y lo hizo con las hilas de algodón que le había mandado el surgeon Piguillem desde Barcelona. Siguió vacunando a muchos niños con el mismo método, los angeles vacuna transportada en hilas, pero siempre le quedaba el temor de que el virus hubiera dejado de ser activo y los angeles vacuna no prendiera.

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