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By Antonio Pereira

Cuentos, relatos, narraciones breves, las historias de Antonio Pereira, el viajero visionario y vitalista por los vasos comunicantes de los angeles memoria y el sueño. Desde el deslumbramiento juvenil por Rimbaud y l. a. literatura francesa al diálogo amistoso con sus pares, Borges o Cunqueiro. En cada página un huésped conmovedor, l. a. emoción compasiva por los humildes, los angeles sonriente raíz cervantina del elogio de l. a. libertad. Un maestro de l. a. brevedad intensa en los angeles frontera de los géneros, con l. a. delicadeza cómplice de quien entiende los angeles escritura como otra forma civil de los angeles felicidad. Esta es su iluminación tolerante, los angeles desnuda toma de verdad como dejó escrito Vicente Aleixandre refiriéndose a l. a. poética de Pereira. "El humor y los angeles ironía caracterizan los angeles mayoría de unas piezas breves, que saben concentrar su poder en los angeles insinuación, en l. a. sugerencia velada, en las puertas entreabiertas por las que el lector puede mirar o imaginar." Culturamas. "Una literatura que los angeles crítica ha reconocido como imprescindible en l. a. historia del cuento español de las tres últimas décadas del siglo XX" El País. "Todos los cuentos es un regalo para el lector." El Mundo

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Best Short Stories books

Burning Chrome

Best-known for his seminal sf novel Neuromancer, William Gibson is basically most sensible while writing brief fiction. Tautly-written and suspenseful, Burning Chrome collects 10 of his top brief tales with a preface from Bruce Sterling, now to be had for the 1st time in exchange paperback. those significant, high-resolution tales convey Gibson's characters and intensely-realized worlds at his very best, from the chip-enhanced couriers of "Johnny Mnemonic" to the street-tech depression of "Burning Chrome.

The Nightmare Factory

"A fractured brain is usually the way in which right into a international no longer suspected through these of an blameless normality. "Enter the universe of popular horror grasp Thomas Ligotti—a universe the place clowns participate in a sinister iciness pageant, a scheming female friend makes fact itself come unraveled, a crumbling asylum's destruction unleashes a better horror, and a mysterious Teatro comes and is going, leaving simply shattered goals in its wake.

The Regatta Mystery and Other Stories: Featuring Hercule Poirot, Miss Marple, and Mr. Parker Pyne (Agatha Christie Collection)

The Queen of puzzle has come to Harper Collins! Agatha Christie, the said mistress of suspense—creator of indomitable sleuth pass over Marple, meticulous Belgian detective Hercule Poirot, and such a lot of different unforgettable characters—brings her complete oeuvre of creative whodunits, locked room mysteries, and puzzling puzzles to William Morrow Paperbacks.

Something to Remember Me By: Three Tales (Penguin Classics)

A trio of brief works through the Nobel laureate and "greatest author of yankee prose of the 20 th century" (James wooden, the recent Republic)While Saul Bellow is understood top for his longer fiction in award-winning novels akin to The Adventures of Augie March and Herzog, whatever to recollect Me via will draw new readers to Bellow because it showcases his impressive reward for developing memorable characters inside of a smaller canvas.

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Dios mío, y qué sorpresa! A pocos metros estaba l. a. tienda de Paco Santín, con su fachada cambiada, allí, en Villalbar, donde todo permanecía inmutable. Ahora quería recordar los angeles última carta de sus hermanas: «El Santín, no sabes, está de mejoras». Había pasado de largo sobre los angeles noticia. period common: pintaría Paco los estantes, o incluso pondría el cielo raso. Pero mucho más bulto tenía el renuevo, pues nada recordaba a l. a. vieja tienda en el «gresite» del pórtico y en las lunas anchas de los escaparates. Arsenio apresuró el paso con curiosidad y anhelo. Al abrir l. a. puerta y verse en el inside del nuevo establecimiento, pues todo period allí nuevo, sintió como si aún estuviera en el barco y este empezara a hundirse en mitad del mar. Se reanimó en los brazos de Paco Santín, que salió corriendo a su encuentro, desbordante, alegre, generoso. Los dos amigos se abrazaban, separábanse para verse mejor, se volvían a abrazar. Cuando aflojaron en sus efusiones, Santín cogió a Arsenio del brazo y le fue enseñando con jactancia el nuevo neighborhood: «Hay que prepararse»; «Villalbar debe ir a más»; «Alfisa, ya sabes, l. a. gran cadena de alimentación... ». Paco Santín estaba emocionado, vibrante. Quilós lo advertía en el brazo que su amigo le apretaba con exageración. Y estaba justificado aquel orgullo, si se miraba al lado práctico y comercial. l. a. antigua tienda se llamaba ahora supermercado, donde los clientes se servían por sí mismos. los angeles entrada period ancha, pero los angeles salida se estrechaba junto a los angeles caja registradora. Todo estaba envasado, rotulado, aséptico. ¡Lástima –pensaba Quilós– que con los angeles mugre se hubiera ido también el calor del hombre, el trato, el regateo alrededor de cada artículo que iba a cambiar de mano! Ya no había trastienda. Quilós estaba desorientado; apenas podía situarla con el recuerdo. No se atrevió a preguntar. Asentía cortésmente al entusiasmo de Santín. Este, al pasar junto al frigorífico reluciente, echó mano a unas cervezas para convidar al recién venido. Se arrepintió sin llegar a abrirlas; con sonrisa de complicidad infantil buscó Paco Santín una botella de vino tinto; sirvió los vasos; cada hombre levantó el suyo amistosamente: uno, con fervor; el otro, con naciente melancolía. Arriesgó Quilós los angeles pregunta que tenía a flor de labios. Le contestó Santín: «¡Ah, los amigos! ». El comerciante explicó que los amigos se veían en el café. Eran pocos. Ya no se juntaban, como antes, por los angeles mañana. Pero eran amigos, ¡no faltaría más! Como entonces. Como siempre. Aquella misma tarde –o mejor el sábado por l. a. noche–, todos al café. Celebrarían el regreso de Arsenio y beberían juntos, ¡claro que beberían! IV Cuando Arsenio Quilós se vio otra vez en l. a. calle, alguien le dijo que estaba más delgado, o que estaba más gordo –¡tanto daba! –; alguien le preguntó por «aquello», y él respondió que «aquello» bien, y que en barco, y que pronto tendría que volver «allá», por lo de los negocios. Beltrán, primera especial «¡Ahora! » «Ahora mismamente –pensó el chófer del autobús–va a asomar el torazo negro del coñac.

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